Giuseppe Peano nació en 1858 en una aldea de Cuneo. Se cuenta que, de niño, tenía que caminar muchos kilómetros cada día para ir a la escuela, como todavía ocurre hoy en muchas partes del mundo. Continuó sus estudios en Turín gracias a su tío materno, que reconoció su talento. Se licenció en Matemáticas en la Universidad de Turín en 1880, donde después enseñó durante muchos años.
Se dedicó a la lógica, al lenguaje y a varias ramas de las matemáticas.
A Peano se le atribuye la introducción de varios símbolos lógicos que hoy se usan habitualmente: ∃ para el cuantificador existencial, ∪ para la unión de dos conjuntos y ∩ para la intersección. Hay que citar también su intento de crear una lengua universal, el latino sine flexione, es decir, un latín simplificado, sin las terminaciones típicas del latín clásico.
Hoy en todo el mundo se habla de los axiomas de Peano para la aritmética, porque a Peano se debe uno de los primeros intentos de llegar a una definición axiomática de los números naturales. En un campo muy distinto es famosa la curva de Peano, que tiene propiedades claramente contrarias a la intuición: aun siendo una curva continua, es tan «densa» que pasa por todos los puntos de un cuadrado.
Añadamos que Peano fue apreciado en vida por la comunidad internacional. Por ejemplo, después de un congreso internacional en París, Bertrand Russell llegó a decir que «en todas las discusiones, Peano y los suyos tenían una precisión que los demás no tenían».
En su honor, hoy un asteroide lleva su nombre.